Y en la melancolía de no verte,
mi mente se lleno de oscuridad,
peleaba con mis demonios internos
y ganaban sin piedad.
Pero un día me escribiste,
y a los demonios ahogue,
habías vuelto amado mio,
y mi pasión también.
Sigo esperando el día que nos veamos,
en que sin dudarlo ire corriendo a ti,
me fundiré al fin entre tus brazos,
y mi corazón no se separara de ti.
Olvidare que tenemos un pasado,
olvidare el futuro también,
solo importara el presente,
y nuestra alegría al volver.
viernes, 30 de enero de 2015
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