Hasta la más mínima cuadrilla
Preparabas un viaje sin retorno
Un adiós sin posibilidad de despedida
Sólo te pedi paz y silencio
Solo un día era mi lamento
Ni las sombras ni el aturdimiento
Nos dejaron vivir el momento
Sólo queda seguir caminando
Paso a paso con los huesos rotos
Con el aliento agotado de tanto esconderlo
Y los ojos ciegos de mil tormentos
Me recogí callada entre la niebla
No hay camino para los pies cansados
Y el cielo nublado aparece tu mirada
Cuando las cigarras su canto han acabado
Si me derrumbo debe ser en silencio
Puesto que eso es un lujo incierto
Vigilante y en guardia, a partir de este momento
Contando las horas en este ábaco tétrico
Las olas me vuelven a envolver
Luchar contra ellas se llevó mi fuerza
El mar es ese abisal abismo negro
Cuyo sonido siempre fue mi aliento
Lluvia y tierra mojada, me mantienen a flote
En esta tierra de mentiras y de ilusiones
Una ancla se amarra a mi pecho
Y voy cayendo lento lento

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